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El síndrome del padre feo

Hace poco que entre los padres se esta multiplicando el síndrome que en los círculos del tenis es conocido como “El síndrome del padre feo”.
Este síndrome se da mayoritariamente en la edad adolescente, aunque también se suele manifestar en la pre-adolescencia, los chicos son sometidos a una enorme presión por los sobre entusiasmados padres que desean ver a sus hijos escalar hacia las alturas de la grandeza del tenis.
La presión que estos padres ejercen sobre sus hijos puede llegar de muchas formas desde las técnicas psicológicas sutiles cuando un niño juega contra otro (¿Cómo puede ser la derecha de Juan mejor que la tuya? ¿No crees que debes entrenar más?) hasta la amenaza con no lograr ciertos premios si no juega bien (¡olvídate de que te compre esa raqueta si no le ganas a Juan!)
Los padres pueden llegar a no darse cuenta de las necesidades reales de los niños creando un conflicto con lo que los padres consideran “lo mejor para el niño” ( sé que te gustaría estar mas tiempo con tus amigos, pero sé que es lo mejor para ti y lo mejor es que te quedes dos horas mas practicando el revés)
En algunos casos extremos la presión incluso puede terminar en abuso físico. El mas famoso de estos padres feos es Jim Pierce, su hija Mary fue durante muchos años una de las jugadoras top ten del circuito WTA, en 1990 el síndrome de Jim se volvió tan peligroso para su hija, que ella tuvo que contratar guardaespaldas para que le protegieran de su padre, al cual en 1993 le prohibieron la entrada a todos los torneos WTA aunque esa prohibición fue levantada años mas tarde.
Hay muchos casos documentados en los que se pueden apreciar este abuso por parte de los padres hacia sus hijos, conduciéndoles en la mayoría de los casos al abandono prematuro del tenis por los niños y a la destrucción total de la relación padre/hijo.
Teniendo en cuanta que solo en los casos donde el niño alcanza un nivel internacional las denuncias sobre estos padres feos se hacen publicas, hay que considerar la cantidad de cosas de este tipo que comienzan ya desde los niveles inferiores.
Cuando se olvidan que la cosa mas importante que hay que enseñarle a un niño es cultivar el amor por el juego y por el deporte, lo único que estos padres feos garantizan es que la implicación de estos niños con el deporte tenga una corta vida.
Cualquier jugador que compita a gran nivel en cualquier deporte sabe que no hay nada peor que cargar con una presión añadida y no deseada, sobre todo cuando esta proviene de un padre que no tiene ni idea de lo que va el juego (aunque ellos creen y están convencidos de que la tienen).
Comportándose continuamente como un policía para su hijo, procurando impresionar a otros padres con la capacidad de su niño ó esperando en secreto a poder disfrutar un día de las ganancias de su hijo, “el padre feo” termina con un deseo obsesivo-compulsivo de controlar cada paso de la carrera de su hijo, provocado a  a menudo por una fantasía que le hace creer que su hijo esta destinado a ser una estrella del tenis

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